Lo que ahora conocemos como la antigua Hacienda de Proaño,
es un fiel testimonio de la historia de la minería en Fresnillo debido a las
grandes aportaciones que hizo a dicha actividad.
Sin embargo, su origen no se yergue como hacienda de
beneficio sino como centro penitenciario, el cual fue construido en 1830 por
órdenes de Francisco García Salinas y tenía como función mantener cautivos a
todos los reos de las cárceles regionales.
Al interior también se instaló un patio de beneficio donde
procedían a la molienda y trituración del mineral extraído del Cerro de Proaño,
utilizando los sistemas rudimentarios de la época.
Durante esta época los reos laboraban en dicho lugar y
percibían un salario al respecto; sin embargo, también reducían su sentencia,
incluso hubo casos de quienes cumplían su condena pero seguían en el lugar como
empleados.
Así se operó durante el mandato de Narciso Anitúa quien, en
1834, cambió la forma de trabajo en este patio de beneficio e impulsó la
molienda de minerales a tal grado que se convirtió en un ejemplo a seguir en
toda Latinoamérica.
En 1838 llega José González Echeverría y se hace cargo de
las minas de Fresnillo, con lo cual dio origen a una hacienda de beneficio
–mejor conocida como Hacienda Nueva– por lo que el inmueble dejó de fungir como
centro penitenciario y quedó a cargo de la empresa Mexicano-Zacatecana hasta
finales del siglo XIX, con la muerte de Echeverría.
En este lapso de tiempo, la hacienda se distinguió por tener
una gran mansión, cabellerizas, bodegas y las antiguas bombas cornish, además
de que se instalaron plantas generadoras de vapor, de las cuales aún se
conserva la infraestructura original.
A partir de este momento la compañía pasó a ser propiedad de
la familia Valerio Ortega y tomó el nombre de Compañía Minera de Proaño, y la
Hacienda Nueva recibió el nombre de Hacienda de Proaño, en donde empezaron a
construir casas para los ejecutivos de la empresa.
Más tarde –en 1910– la familia vendió la propiedad en 375
mil pesos, lo que incluía el Cerro de Proaño, la hacienda, casas, huertas y la
concesión del tranvía, todo lo cual pasó a ser propiedad de Fresnillo Company,
quien le da fuerza a partir de 1919.
Fue a partir de este año que Mexican Corporation instaló una
casa de máquinas para incrementar la producción, con lo cual se convirtió en un
lugar de importancia histórica a nivel mundial.
La Hacienda de Proaño operó así hasta 1960, momento en que
dejó de funcionar como tal pues comenzaron a construirse viviendas y
departamentos al interior.
A pesar del paso de los años y las modificaciones que ha
sufrido, aún hay elementos que datan de sus orígenes, como lo son algunos muros
circundantes, las máquinas cornish, la casa de máquinas y una vivienda estilo
americano con pisos de madera que dan testimonio de este lugar.
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